La última cena en Coque Madrid

Nunca se está del todo preparado para mordisquear la tradición sin que te provoque la emoción del ayer. Siempre aflora el sentimiento, se acelera el corazón y se lagrimea la nostalgia. Después se sonríe porque el saber de dónde vienes te hace entender a dónde vas y eso llena de felicidad.

Aquella noche calurosa, en un Madrid solitario, emprendí el que posiblemente sería mi último viaje a Humanes, 20 kilómetros de distancia desde el centro de la capital, por una carretera que nunca me gustó recorrer. Sin embargo, en el mapa de anotar las emociones, todos los años tenía una visita obligada a la casa de los Sandoval: tres Soles Repsol, dos Estrellas Michelin y todos los reconocimientos nacionales e internacionales de la prensa especializada.

(ARTICULO ESCRITO PARA LA GUÍA REPSOL.COM  CONTINUAR LEYENDO) 

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